GITANOS EN AMÉRICA

Reportajes

El término “Gitano” es una variación de la palabra egiptano, el cual fue aplicado erróneamente por los europeos peninsulares debido a la creencia de que este pueblo era originario de Egipto. Posteriormente un minucioso estudio de su particular lenguaje llamado romani indicó que se trataba de una lengua «indica», muy similar al panyabi o al hindí occidental. El cual demuestra que el posible origen del pueblo gitano se encuentra hacia el noroeste del Subcontinente Indio, en la frontera entre lo que es hoy la India y Pakistán. No obstante, su procedencia y cultura ha sido víctima de todo tipo de fantasía creada por ellos mismos y también por los demás. Se calcula que en la América Latina existen 1.5 millones de gitanos y su presencia  se remonta al tercer viaje de Colón. Aunque las verdaderas migraciones fueron más evidentes en la época colonial.  Notándose más activos actualmente en las regiones de Brasil, Argentina y Colombia. Tanto ayer como hoy son frecuentemente marginados, discriminados y hasta temidos por las sociedades en los diferentes países en que se encuentran debido a la barrera de los convencionalismos sociales. Su principal filosofía de vida consiste en mantener su espíritu nómada, viviendo un peregrinaje bajo sus propias leyes y códigos de conducta, considerando para si mismos al mundo como su propio país. Generalmente no mezclan su raza y pagan dotes para el casamiento, el cual es arreglado por los propios padres. Se mantienen con la venta ambulante, la artesanía propia y del comercio de cualquier artículo que puedan transportar libremente, ya que el verdadero gitano jamás aceptaría un empleo de dependencia. A todos los que no son gitanos ellos les llaman “Payos” y suelen ser muy desconfiados de las personas que no pertenezcan a su etnia. Tratándose de un pueblo de tradición oral no poseen escritura, lo que dificulta rastrear sus legítimos orígenes e historia. No obstante, su principal fortaleza es que poseen un pasado histórico común, una lengua propia, mismos códigos sociales y, en definitiva, una historia común. Para los gitanos viajar de un lugar a otro es sinónimo de un buen vivir y de independencia. Desde el inicio de su existencia se negaron a ser subyugados, tratando de conservar sus leyes, su cultura y sus tradiciones a toda costa. Y es esta forma de vida la que llevan hasta el día de hoy, por lo que podemos ver algunas de sus mujeres con traje típico muy llamativo en plazas y calles de las diferentes ciudades convidando a los parroquianos para leerle el futuro a través de la mano por unas cuantas monedas bajo la irónica sonrisa chapada en oro nos sorprenden con sus “famosas predicciones y también sus temibles maldiciones gitanas”.

Fotos y comentarios: C.Dum – Fuente de apoyo: Wikipedia

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