Lilith: la bruja, la maga, la mujer

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Por Luna Godel – Hay símbolos en la astrología de los que escuchamos poco, como es el caso de de Lilith, un arquetipo envuelto en mitos y misterios. Primera mujer, creada del mismo modo que se formó a Adán, con el mismo polvo, en igualdad de condiciones, empoderada y cuestionando siempre la equidad de su género. Esta es Lilith, la mítica y misteriosa Luna Negra.

Con una personalidad autentica e indomable, se revela primeramente contra Adán ya que se niega al sometimiento físico, emocional y sexual; negándose a procrear en sumisión huye del paraíso y del mundo divino y se emancipa de Dios, de Adán y de cualquiera que intente darle órdenes.

Su falta de necesidad de apego emocional en astrología le otorga el domicilio opuesto al de la Luna Blanca, cuya característica es que representa precisamente la búsqueda inconsciente de seguridad afectiva desde el signo de Cáncer como una madre-matriz que la nutre y la protege y en Tauro donde se exalta con firmeza y estabilidad emocional.

Es por ello que muchos astrólogos coinciden en considerar el signo de Capricornio como domicilio de la Luna Negra, un lugar en donde se impone una fría responsabilidad por encima de cualquier condición emocional disfrazando la necesidad de protección de un padre en una ambición que requiere de poder y de dominio; exaltándose en el reservado signo de escorpión con su característica necesidad de controlar en el otro las pasiones emotivas que le causan dolor y que termina por destruir para luego transformar.

El cálculo astrológico se toma del espacio que hay entre la tierra y el punto focal o apogeo donde la luna está más distante de la tierra; es decir, Lilith o la luna negra, no es un cuerpo físico observable desde el exterior, pero su tránsito por cada segmento zodiacal lo miramos desde el interior de cada uno de nosotros tan oscuro y silencioso como su presencia. Su influencia no se limita al género femenino (lo que es importante aclarar), su presencia invisible aparece en la carta natal de todos los que habitamos este planeta.

Su ciclo alrededor del zodiaco es de ocho años y diez meses y como una causalidad incógnita dura casi nueve meses en cada signo, en los cuales la maga gesta un doloroso y transmutador cambio interior; en su caminar permanece nueve días en cada uno de los treinta grados del signo, imponiendo su presencia cuando hace aspecto con algún planeta.

Es importante tenerla presente en el estudio de una carta, ya que los tránsitos y aspectos de Lilith nos despojan de algo o alguien, dependiendo del planeta con el que se encuentre alineado; en mi experiencia cuando interactúa con los dueños de sus domicilios (Saturno, Marte-Plutón), o con un planeta transpersonal (Urano, Neptuno o Plutón) actúa como si se tratase de una bruja, hechizando los sentidos, exprimiendo las emociones ocultas de raíz; hasta sumirnos en una sensación de soledad, equiparable al vacío de donde para salir hay que enfrentar nuestros más profundos miedos y demonios.

Es por ello que en una relación hay que revisar los aspectos de la Luna Negra especialmente con la Luna Blanca de la pareja (en Sinastría); de existir un aspecto tenso (cuadratura u oposición) la ruptura será repentina y sin causa aparente; la bruja Lilith despoja al uno del otro de forma oscura y misteriosa, sumiendo a ambos en una depresión que al no ser expresada solo servirá de marco a la dolorosa separación.

Sin embargo, la función de Lilith es tomar lo que te reprime o no te deja fluir, cuando tu luna blanca tiene un aspecto conflictivo con la Luna Negra de tu pareja, la relación es en realidad una quimera, hay una disonancia que genera que esa persona quiera controlarte o no te permita vivir en plenitud, así que después de enfrentar el dolor interior la maga te habrá liberado mostrándote que no debes permitir el trato que se te daba y regalándote independencia emocional.

La luna negra es libre y rebelde, representa todo lo que se nos impone al nacer y que inconscientemente rechazamos, aquello que ya no recordamos conforme vamos creciendo pero que se materializan como miedos que vienen desde la infancia y lo manifestamos de manera indómita.

Lilith es uno de los arquetipos mitológicos más controvertidos en la figura femenina; su libre expresión sexual como una necesidad fisiológica corporal y el tema de la maternidad en ella como mujer es totalmente opuesto a la conexión emotiva que representa la Luna blanca.

La rebeldía de Lilith fue castigada con el exilio permanente ya que se niega a regresar como compañera de Adán y procrear con el hombre impuesto, pero al encontrarse lejos de los humanos, consciente de su cuerpo y su sexualidad, la mujer Lilith copula con otros seres del universo descritos como demonios; recibiendo como condena por decidir sobre su propio cuerpo y por su disipación sexual, la muerte de cien de sus hijos cada día hasta el final de la existencia; este castigo mítico es evidentemente cruel y sufre por ello.

La visión de Lilith como vampiro o un ser demoníaco obedece a que en los textos antiguos y en las culturas tribales, las enfermedades eran personificadas como demonios. De hecho, su tránsito suele causar una aflicción que conduce al descuido físico por depresión o enfermedad.

Las relaciones disfuncionales y la imposible maternidad son aspectos que se leen en la carta natal, observando a través de los ojos de la Luna Negra, ya que cuando estos detienen su mirada en un punto, este deja de ser fértil, Lilith se vuelve tan fría que le niega la vida a cualquier ser.

Como si el destierro no fuera suficiente se le otorgo otra notable sanción, que se borrara su nombre de cualquier registro existente, a ello se atribuye los escasez de referencias literarias específicas sobre su origen y destino, aunque las hay, incluso en la biblia cristiana (Libro de Isaías 34:14), en algunos textos judíos y en una interpretación rabínica del Libro del Génesis que sostiene su existencia (Génesis 1:27) así como en la Tablilla XII del poema sumerio llamado Gilgamesh, que muchas veces es excluido en las traducciones; también se adjudica la presencia de Lilith en la mitología hindú, como la transmutación de Kali la oscura en la bella Parvati.

Así es como la emancipación de la mujer Lilith la convierte en la bruja atormentada que nos muestra la parte más oscura y dolorosa de nuestros miedos; solo encontrando a la maga transformadora en el dolor interior nos convertimos en seres poderosos capaces de apreciar la luz después de haber conectado con nuestra oscuridad, de experimentar creativamente nuevas emociones, caminando conscientes de ser y listos para amar.

lunitagodel@gmail.com

Fuente: FRECUENCIA INVISIBLE – Viaje al universo interior

Revista Digital UNIVERSO Nueva Era

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