Equinoccio 2021: Cifrando el equilibrio esencial

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Preludio: Luna llena en Piscis


Por Luna Godel – El Sol se despide de Virgo con una fascinante Luna llena el 20 de septiembre; esto significa que la luminaria se encuentra exactamente en el mismo grado que el sol, pero en el signo y elementos opuestos.

La viviremos intuitivamente sensible en el signo de Piscis y con un brillo adicional a la magia que de por si envuelve la Luna llena: la hipnótica y misteriosa influencia de Neptuno.

La Luna en el ser humano representa el proceso psíquico que se forma desde el nacimiento, en torno al origen y en la necesidad de protección de nuestras emociones intimas; con la Luna bajo la influencia de Neptuno, se aceleran sus procesos en nuestras impresiones, la conexión con la parte intuitiva, los sueños y en general con el mundo inconsciente; también puede que nos invite a vivir bajo influencia de sustancias que nos transporten a los límites de lo que consideramos realidad.

Es una luna fuerte, por su capacidad de sumergirnos en otros mundos, pero al estar en oposición al analítico Virgo, todo se indaga y la dualidad agua-tierra nos entremezcla con percepción y realidad.

El 21 el sueño termina y busca la acción con la entrada de la Luna en Aries, el centro instintivo de fuego, que nos obligara a reciclar la energía acumulada, la pasión contenida y nos abre la puerta a uno de los ciclos más importantes del año…

Equinoccio: tiempos poderosos; cambio de fluir…


Esta Luna en Aries, abre la clásica dualidad fuego-aire con la entrada del sol en el signo de libra el miércoles 22 de septiembre, mostrándonos el camino del otoño, ese sagrado momento que llamamos equinoccio en donde, en un equilibrio esencial, el día y la noche duran prácticamente lo mismo.

La importancia del equinoccio de otoño, tiene que ver con el periodo de actividad y de reposo para nuestro planeta en el año; la etapa de primavera-verano corresponden al periodo de ascensión de la energía solar en un día, que va desde las 0:00 horas hasta el mediodía; mientras que el ciclo otoño-invierno, corresponde al periodo de reposo que va del mediodía hasta la media noche.

Los equinoccios se dan con la entrada del sol en un signo cardinal que puede ser Aries o Libra; representando un flujo de energía centrífuga, es decir, que se irradia hacia afuera, implementando un principio de acción en una dirección definida, en el presente. Es por ello que a estos eventos les corresponde el cambio de fluir de la energía y de los acontecimientos.

Este año, el cielo muestra sus propias circunstancias a considerar. Una es la retrogradación de todos los planetas lentos, desde Júpiter y Saturno hasta los que llamamos “Transpersonales”, es decir de aquellos que parecen muy lentos al ser los más alejados en nuestro sistema solar pero que manifiestan energías transformadoras que relacionamos con las necesidades del inconsciente colectivo.

Llamamos retrogradación al movimiento aparente de los planetas que parecen ir en sentido opuesto a su órbita, claro, esto visto desde nuestro planeta y debido a que la tierra avanza más rápidamente por su órbita con el sol, desde nuestra perspectiva. Es por ello que los griegos nombraron los cuerpos celestes de nuestro sistema solar “planete” que significa vagabundo o errante refiriéndose a los astros que modifican sus posiciones.

Bajo esta condición los eventos se re evalúan, nos remiten al pasado, nos adentran en historias que creíamos olvidadas para replantearlas y concluir lo que ya no nos sirve para continuar adelante.

Otro aspecto relevante de este equinoccio es la oposición Luna-Mercurio (en Aries y Libra respectivamente) ambos en cuadratura a Plutón en Capricornio; esto se traduce como una dificultad a comunicarnos, la luna nos sumerge en una densidad oscura, con mucho miedo a expresar emociones. No debemos subestimar la fuerza destructiva de Plutón ni su poder transformador que puede fácilmente poner en evidencia nuestro analfabetismo emocional.

Por otro lado, Venus se encuentra en Escorpio un lugar donde requiere de constante alimentación emocional y donde adquiere una fuerza yin o de atracción muy exigente, lo que hace que una oposición tan poderosa como la que tiene con Urano en este momento, nos haga sentir vulnerables y nos imponga la necesidad de ir más allá del cambio afectivo a toda una metamorfosis de sentimientos.

Recapitulando, es tiempo de hacer un análisis retrospectivo del ciclo astrológico que se cierra con el verano de forma asociada con las situaciones que vivimos, utilizando los astros como una herramienta de apoyo en la apertura de nuevos ciclos.

Creo que el trabajo en este equinoccio, consiste en armonizar toda esta energía en nuestros propios procesos, las emociones, las reacciones afectivas inconscientes, la observación consciente de nuestro mundo interior, de ahí la importancia de conocer nuestra carta astral y sus aspectos, no para justificarnos, sino para llevar a cabo una lenta pero nutritiva evolución personal que nos permita vivir con esplendor, valorando lo esencial en cada etapa de nuestra vida.

lunitagodel@gmail.com

Fuente: FRECUENCIA INVISIBLE – Viaje al universo interior

Revista Digital UNIVERSO Nueva Era

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